Crear un sistema financiero global para la neutralidad climática

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Introducción

A la hora de pensar en el legado de la COP26, conviene echar la vista atrás. No a noviembre de 2021, cuando se celebró la conferencia en Glasgow, sino a 2015, cuando concluyó la COP21 y nació el Acuerdo de París.

Ese acuerdo tuvo éxito porque se convirtió en el punto de referencia para todos los inversores centrados en la sostenibilidad, en lo que significa contener el cambio climático. Creemos que el resultado de la COP26 acabará por integrar la transición climática para que el núcleo del sistema financiero mundial tenga en cuenta el cambio climático a la hora de tomar decisiones de inversión y préstamo.

El Acuerdo de París compromete a los países a limitar el aumento de la temperatura media mundial a un nivel muy inferior a los 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales, con 1,5 grados como objetivo ambicioso. Seis años después, el pacto de los líderes del G20 en Roma, y el Pacto Climático de Glasgow en la COP26, aumentaron considerablemente los compromisos de los países. El nuevo consenso es que debemos limitar el aumento de la temperatura de la Tierra a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales.

Uno de los logros más importantes de la COP26 fue proporcionar un marco coherente en el que pudieran operar los mercados de capitales y las empresas. Como resultado de la COP26, ahora se están sentando las bases (o "la fontanería") de un sistema financiero de neutralidad climática que incorporará el cambio climático al núcleo de la toma de decisiones financieras. Los líderes ya están asignando capital para aprovechar las oportunidades de la transición a la neutralidad climática. Esto solo se ampliará a medida que la transición se generalice.

La COP26 ha cambiado la estructura de incentivos para que las empresas realicen la transición a la neutralidad climática. Esta circunstancia representa una magnífica oportunidad para los inversores, especialmente para aquellos que pueden aprovechar el capital a gran escala y la experiencia operativa.

Reformación del sistema financiero

Los cambios en la fontanería del sistema financiero están haciendo que el cambio climático pase de los márgenes a la primera línea.

Estos cambios incluyen la divulgación obligatoria del estado climático, las pruebas de estrés climático, los planes de transición con base científica, la alineación de la cartera y los marcos para liquidar los activos varados. Estos avances harán que el cambio climático se convierta en el centro de la toma de decisiones financieras.

La estandarización de la divulgación del estado climático garantiza que las instituciones financieras dispongan de la información climática que necesitan para gestionar el riesgo y aprovechar las oportunidades. El Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD) —que se puso en marcha en la COP21— propone una serie de normas y muchas empresas e instituciones financieras líderes han optado por aplicarlas. Pero el sector privado ha llevado esto lo más lejos posible de forma voluntaria. Si queremos una divulgación completa, coherente y comparable, la divulgación del estado climático debe ser obligatoria.

Europa, el Reino Unido y los EE. UU. están avanzando. Europa ha legislado esta divulgación a través del Grupo Consultivo Europeo en materia de Información Financiera (EFRAG), y el Reino Unido obliga a divulgarla. Mientras tanto, en EE. UU., la Comisión de Bolsa y Valores ("SEC") acaba de publicar su proyecto de divulgación obligatoria sobre el estado climático.

Además, un nuevo organismo contable, el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB), debutó en la COP26. Su objetivo será establecer unas normas formales para la divulgación de la sostenibilidad que, en última instancia, se aplicarán en 130 países. En la COP26, el ISSB recibió el respaldo inmediato de 40 de los mayores países del mundo, lo que supone un 75 % de las emisiones mundiales. Esto incluye a todas las principales economías emergentes, como China, India y Brasil.1 El primer borrador de estas normas formales del ISSB, basado en el TCFD y el Consejo de Normas de Contabilidad de Sostenibilidad (SASB), se publicó en marzo de 2022.

Los cambios en la fontanería también implican la realización de pruebas de estrés climático generalizadas para revelar los crecientes riesgos físicos si el mundo continúa por el camino actual. También revela la magnitud de los activos varados si el mundo consigue controlar el cambio climático. La Network for Greening the Financial System (NGFS) ha crecido de forma espectacular, de manera que el 75 % de las emisiones mundiales están sometidas o van a someterse a una prueba de estrés climático.

En los últimos dos años, el número de empresas con planes de transición a la neutralidad climática basados tanto en la ciencia como en los objetivos se ha quintuplicado hasta llegar a más de 5000 en la actualidad. Los planes con base científica son vías que dependen del sector en el que opera una empresa y van camino de generalizarse. Uno de los anuncios de la COP26 fue que el Reino Unido obligará a elaborar planes de transición a todas las empresas que cotizan en bolsa.2 Aunque las distintas jurisdicciones se mueven a diferentes velocidades, las acciones del Reino Unido en este caso podrían ser un prólogo de lo que harán otros países.

La alineación de la cartera de inversiones con los objetivos climáticos es otra consideración importante. Los inversores y acreedores exigirán saber cómo se invierte el dinero de sus clientes para la transición. Las medidas existentes relacionadas con el cambio climático tienen un propósito importante, pero todavía no son tan prospectivas, sólidas y útiles para la toma de decisiones como deberían. A medida que el impulso de la descarbonización siga creciendo, esperamos ver más progresos en este ámbito.

El Cambio climático al frente

Climate Change to the Forefront_ES

El último cambio que se necesita en el sistema financiero es un marco para abordar los activos varados, es decir, los activos ligados a los combustibles fósiles que ya no podrán generar un rendimiento económico después de la transición. Por ejemplo, el carbón suministra gran parte de la electricidad a muchas naciones en desarrollo y es una importante fuente de empleo para esos países. Por lo tanto, no se puede «apagar» de la noche a la mañana; es necesario instituir un proceso para reducir la dependencia de los combustibles fósiles en estos países.

Según Carbon Tracker, un grupo de reflexión centrado en la transición energética, el riesgo de varamiento (o inmovilización) de activos a través de activos no sancionados es grave, incluso en una ruta más lenta, «muy por debajo de los 2 grados».3 Aunque muchas empresas están dando pasos en la dirección correcta para ocuparse de los activos varados, como el establecimiento de objetivos de reducción, los gobiernos y los responsables políticos tendrán que hacer mucho más.

Por ejemplo, las economías más avanzadas podrían prestar apoyo a las economías en desarrollo en forma de subvenciones para mantener los recursos sobre el terreno.4 Esta idea puede estar ganando adeptos. En la COP26 se anunció una asociación entre Alemania, el Reino Unido, EE. UU., Francia y la UE para apoyar a Sudáfrica en su transición energética centrándose en el carbón.5

Hacer fluir el capital

A través de la Glasgow Financial Alliance for Net Zero (GFANZ), hay más de 130 billones de dólares de capital de más de 450 empresas en 45 países comprometidos con la transformación de la economía (véase la figura 1). Como resultado, se ha destinado el 40 % de los activos financieros del mundo a la neutralidad climática.

En su esencia, la GFANZ está desarrollando una arquitectura para garantizar que todo el sistema financiero se mueva en la misma dirección para ayudar a las empresas a obtener el capital que necesitan para la descarbonización.6

Los préstamos e inversiones de los miembros de la GFANZ no solo financiarán proyectos verdes, como las energías renovables, sino que también irán allí donde están las emisiones —como el sector del automóvil, el acero y el cemento— y respaldarán a aquellas empresas con planes de descarbonización. A su vez, los miembros de la GFANZ retirarán el capital de las empresas de sus carteras que no avancen lo suficientemente rápido. En otras palabras, los miembros se apropiarán de todas las emisiones indirectas que se produzcan a lo largo de la cadena de valor de la empresa declarante, incluyendo tanto las emisiones ascendentes (de los proveedores) como las descendentes (de los clientes en el uso de sus productos o servicios).

GFANZ está cambiando esencialmente la estructura de incentivos para la descarbonización. Esta será la clave para ayudar a las empresas a la descarbonización, ya que la reducción de las emisiones requiere mucho capital. De hecho, para mediados de la década de 2030, se prevé que la inversión incremental en infraestructuras suponga un aumento de dos puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del PIB mundial.7 Se espera que aproximadamente la mitad de esta inversión provenga del acceso a la generación de energía limpia, incluyendo la electrificación del transporte y de los procesos industriales.

Figura 1: Se ha destinado el 40 % de los activos financieros del mundo a la neutralidad climática

Necesidad de financiación y compromiso de financiación

40% of the World's Financial Assets Are Pledged to Net Zero
Fuente: Glasgow Financial Alliance for Net Zero (GFANZ).

Los miembros de la GFANZ también se centran en los resultados a corto plazo, al acordar su participación en la reducción del 50 % de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, necesaria para mantener al mundo en la senda de los 1,5 ˚C (ver la figura 2). Y en un plazo de 18 meses desde su adhesión, los bancos también deben establecer planes de reducción de emisiones detallados para cada sector.

Figura 2: Acabar con la tragedia que se avecina

Ending the Tragedy on the Horizon

Invertir en 50 sombras de verde

El proceso de transición de las empresas con altas emisiones de carbono hacia operaciones más sostenibles será un proceso continuo en el que las empresas se moverán por todos los matices del espectro, desde el negro hasta el verde. Permitir la transición hacia la neutralidad climática significa ir al origen de las emisiones para luego ayudar a las empresas a emprender un camino que reduzca esas emisiones.

La mejor manera de que las empresas tengan un impacto inmediato en su huella de carbono es hacer más ecológica la energía que utilizan en sus negocios. Esto afecta inmediatamente a las emisiones de Alcance 2, que son las emisiones indirectas procedentes de la generación de energía comprada. A medida que las empresas vayan cumpliendo estos objetivos, necesitarán proveerse de energía limpia, a menudo a través de contratos de compraventa de energía con proveedores de energías renovables. En EE. UU., por ejemplo, los volúmenes de contratos corporativos de compraventa de energía renovable ("green corporate PPA") se han multiplicado por ocho desde 2016 (ver la figura 3).

Las industrias que hacen un uso intensivo del carbono, como la siderúrgica, la cementera y la química, entre otras, necesitarán asociarse con proveedores de capital para descarbonizar sus operaciones. Y los generadores de electricidad necesitarán capital para poder pasar del carbón al gas y del gas a las energías renovables. No todo puede ser verde hoy, pero todas las empresas necesitan encaminarse a ser verdes en el futuro.

Figura 3: La demanda de energía renovable corporativa es más fuerte que nunca

Volumen de los contratos corporativos de compraventa de energía renovable ("green corporate PPAs") de EE. UU.

Demand for Corporate Green Power Is Stronger Than Ever b
Fuente: Bloomberg New Energy Finance (BNEF).

Conclusiones

La descarbonización —desde el nivel de los países hasta el de las empresas y el sector financiero— se ha acelerado significativamente y es ahora un imperativo a nivel mundial.

En los últimos dos años, el número de países con compromisos de neutralidad climática se ha multiplicado por siete. Y lo que es más importante, la proporción de las emisiones mundiales cubiertas por esos objetivos ha aumentado hasta casi el 90 %. Esto crea una enorme oportunidad económica, que requiere un capital significativo y una profunda experiencia operativa. Al traer el futuro al presente —y crear un sistema financiero para la neutralidad climática— las finanzas a nivel mundial se están posicionando para estar en el lado bueno de la historia.

 


Anexo

Explicación del informe especial del IPCC sobre los 1,5 °C

Explaining the IPCC's 1.5°C Special Report
Explaining the IPCC's 1.5°C Special Report 2
Explaining the IPCC's 1.5°C Special Report 3
Explaining the IPCCs 1.5C Special Report 4b
Fuente: IPCC, Instituto de Recursos Mundiales.

Notas finales:

1. «El Reino Unido se une a la labor de desarrollo de unas normas globales de información sobre sostenibilidad junto a 40 socios internacionales», 3 de noviembre de 2021. 2. Hoja informativa: «Net Zero-aligned Financial Centre» (disponible en inglés), 2 de noviembre de 2021.
3. Carbon Tracker, «Adapt to Survive: Why oil companies must plan for net zero and avoid stranded assets» (disponible en inglés), 9 de septiembre de 2021.
4. Bloomberg, «The World Needs a Plan for Stranded Assets» (disponible en inglés), 20 de octubre de 2021.
5. Instituto de Estudios Avanzados de Sostenibilidad, «Invigorating South Africa’s Deal to Phase Out Coal-Fired Power» (disponible en inglés), 19 de enero de 2022.
6. Goldman Sachs Global Macro Research, «Top of Mind: Investing in Climate Change 2.0» (disponible en inglés), 13 de diciembre de 2021.
7. Goldman Sachs Global Investment Research, «Carbonomics» (disponible en inglés), 17 de noviembre de 2021.

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